Una historia de terror en Nanga Parbat.

Algunos sueñan con una casa, con un matrimonio feliz, otros aventuran sueños que rosan la muerte, al intentar ser alcanzados. Te presento aquí la historia más apasionante que hospeda uno de los ocho miles más imponentes, Nanga Parbat.

A ­­­ Reinhold Messner lo invitan a unirse a la élite de la expedición alemana al Nanga Parbat en 1970, ya que había forjado una carrera muy fuerte de primeras ascensiones en los Alpes.

Los hermanos Messner, siempre escalaban juntos, Günther y Reinhold, así nacía entre ellos una terrible admiración por este tipo de desafíos.

Habían tomado el “estilo alpino” como inclinación, inclusive en los desafíos más complejos.  Con el mínimo uso de cuerdas fijas. Estaban listos para cosas más osadas. Y, para el ambicioso Reinhold, el Nanga Parbat fue una montaña especial, un desafío verdaderamente único. Era el único pico de 8.000 metros, cuyo primer ascenso se había logrado en solitario en 1953, (por alguien admirado por Messner) el alpinista austríaco Hermann Buhl.

 

Durante las próximas dos décadas, Messner se centraría en cosechar un récord sin igual de primeras cumbres en los picos más altos del mundo. En 1978 Messner y su compañero de cordada el tirolés Peter Habeler se convirtieron en los primeros hombres para subir el Monte Everest sin oxígeno embotellado. Dos años más tarde, Messner escaló el Everest en solitario, sin oxígeno, por una nueva vía, en una hazaña juzgada por muchos como la mejor obra en la historia del alpinismo. Y en 1986 Messner se convirtió en el primer hombre en escalar las 14 cumbres de 8.000 metros en el mundo.

El Nanga Parbat fue el primero de esos éxitos de 8.000 metros. Sin embargo, la tragedia de perder a su hermano Günter, mancharía ese logro, con sangre para rememorar en la posteridad.

Como siempre existe desde antaño, la lucha ambiciosa por tener repercusión, a costa de lo que sea, incluso mentir, en el caso de Messner, vinieron con forma de libro. Escogieron la forma más sucia para lograr el desprestigio; tratar de contar una verdad con su propio artilugio. La muerte de su hermano resurgía de los puños y letras, de Max Von Kienlin y Hans Saler. Ambos publicaban las obras: La trasgresión, el primero y Entre luces y sombras, el segundo. En dichas páginas acusaban a Reinhold de abandonar a Günther Messner a su suerte durante la ascensión al Nanga, que solo por una cuestión de ambición pudo ser capaz de dejar atrás a su hermano pequeño, para vencer en solitario a la joya más peligrosa del Himalaya.

Luego de semanas de trabajo en la cara Rupal, aguantando la furia del clima y de la montaña, los ánimos eran algo desesperados y después de repetidos y desafortunados ataques a la cumbre, Reinhold decidió emprender un último intento en solitario hacia la cima, dejando en el último campamento base a su hermano, considerablemente más cansado. Lo que no advirtió Reinhold, que con un esfuerzo desgarrador lo había seguido, paso a paso. «La aparición de su hermano en el ascenso», comenta Von Kienlin, «era una situación nueva, en principio no favorable porque Günther no estaba preparado para semejante proeza. “¿Qué haces aquí?”, confiesa el propio Reinhold que le dijo cuando lo vió aparecer». Mas allá de la realidad textual,  que Reinhold era poderosamente más fuerte que Günther, quien cometió  un esfuerzo inmenso para alcanzar a su hermano.

Reinhold Messner siempre mantuvo la misma versión: ambos alcanzaron la cumbre, uniéndose así al Glorioso alpino, donde ya residía el ídolo de ambos, Hermann Buhl, y conquistando una cima cuyas laderas habían sepultado a más de treinta hombres. Según Reinhold, su hermano le sugirió bajar por la ladera Diamir, sin duda la ruta más complicada. Sin cuerdas y dadas las condiciones adversas del clima, aventurarse por la ruta de ascenso se habría convertido en una derrota asegurada.

Se sabe que la vertiente Diamir es la más propensa a avalanchas del planeta. Luego de algunos días bajo condiciones climáticas extremas, afectados por el mal de altura y agotados, los sorprendió un alud. «Cuando miré hacia arriba, había desaparecido. Había quedado oculto tras un montículo de nieve. Yo iba un poco más abajo, arrastrándome de rodillas» rememora Reinhold, que pasó aquel interminable y sombrío, día de junio, deteriorado, buscando a su hermano. Seis días más tarde, el mayor de los Messner era rescatado en las cercanías de la aldea de Gilgit tras haber experimentado la primera travesía de la montaña, junto a su hermano Günter.

Luego ocurrieron una secuencia de cosas, que llevaron a Messner a comprobar que su hermano había quedado atrás, bajo una avalancha, volvió en otra oportunidad al coloso, y pudo rescatar los huesos, y una bota, de su hermano, y tras el análisis certero, pudo callar las lenguas de los malvados que publicaron libros, llenos de sucia mentira, igual esto no volvía a la vida a su amado Günter, eh aquí la historia de un codiciado alpinista, que sin lugar a dudas tenía las agallas para enfrentarse al Nanga Parbat.

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