¿Feminismo? ¿Machismo? La cosa termina en par…

Nos encontramos presos quizás, y no nos damos cuenta, levantamos con coraje la bandera de la libertad, del feminismo, oh mujeres exclaman ya el hombre no nos pisa más, ahora podemos defender con otras herramientas nuestra postura, ahora somos escuchadas, y ellos no dejan de contestar, los machos, diciendo ahora están re bravas, ahora son como un clan, con comportamiento nazi.

Casi al punto de escupir al caballero, un soplido de poder. Eh aquí las damas, rebeldes, no puedo negar que me gusta en un punto que esto ocurra, pero se salió de control, la pequeña masa que nos sugiere como vivir, con pequeños modelos infundados, esta vez llegó muy lejos.

Nos están poniendo en contra unos de otros como sociedad, porque es más fácil que vos mujer te enojes con él, y en lugar de lograr el acuerdo dentro del dialogo, pero ese rico, ese que podés establecer con la copa de vino, en esa mesa realista, un domingo a las doce, con personas abiertas, que construyen sin estropear, que se enriquecen y aunque con debate, en boca, pueden discutir con altura. Eso ya no se encuentra, se esta perdiendo, porque ella cree que él es su opositor, y él cree que una vez más a capa y espada debe ser el vencedor, y la trata de ridícula, de que quiere la chancha y los veinte, quiere que el flaco la saque a pasear con el auto, y luego banque esa cena que ronda la luca y un poco más, que le corra la silla, y también invite el postre, pero ella dice ser feminista, y cuidado como la trata el flaco, porque es mas bien una reina con corona de barro. 

Ella construye esta dicotomía, esta ambigüedad, no la culpo es una sociedad que le fue enseñando, una cadena de hipocresía, si nuestras abuelas pensaban, nena sino es médico cuidado, si tiene grasa en las uñas el mecánico ojo, quizá te falte el pan “nena”, que podes esperar de esas líneas, esos terribles mandatos, ahora me pregunto, no se les ocurrió enseñar, que el sexo nos hace libres, que la experimentación es el camino a conocernos, y aceptarnos, que podes esperar el gesto del caballero, pero valerte por vos misma, porque podes ser madre, ser laburante, jefa, y la misma sensible empedernida que llora una semana cuando está indispuesta.feminismo

Ahora esa fantástica que sos vos, puede complementarse como siempre pudo con el loco, friki del futbol, enroscado del deporte, de los amigos de la barra, o los del golf, o los de la esquina del barrio, los de la birra, vos con ese loco que habla de política y no recuerda la guerrilla, la historia, la ambición de poder, y no entiende que los hilos los manejan unos pocos, pero él siempre discute en el bar.

Vos tenés derecho a ponerte una minifalda linda, mostrar tus piernas largas, sin que el Sr. que pasa te diga “hola mami”, tenés derecho a caminar de la mano con tu novia, con esa que se rapa el costado, para que sepan un poco, que le costó ser diferente, vos sos libre, pero él también, algunos se equivocaron lo sé, y esto data de la época de Rosas, de antes, y de todos los tiempos, hoy cambió, pero para hacernos más humanos, no digamos somos iguales nada más, porque por suerte él se carga esos músculos y eso le queda bien, al igual que el sudor, y que te refleje ese pequeño sentido de protección porque te gusta, a vos flaca te gusta que el te cuide, y cuidarlo además, no estamos en guerra, no hay combate invítalo a conocer, ese costado femenino que nos hace tan inmensas.

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